Un tumor maligno, un "cáncer", es un problema de salud más
serio que un tumor benigno debido a que las células
cancerosas se pueden diseminar a partes distantes del cuerpo.
Por ejemplo, un melanoma (un cáncer de células pigmentadas)
que se origina en la piel puede tener células que entran al
torrente sanguíneo y se diseminan a órganos distantes, como
por ejemplo, el hígado o el cerebro. Las células cancerosas
presentes en el hígado se llamarán melanoma metastásico y no
cáncer del hígado. Las metástasis comparten el nombre del
tumor original ("primario"). Las células del melanoma que
crecen en el cerebro o en el hígado pueden alterar las
funciones de estos órganos vitales y por lo tanto poner en
peligro la vida potencialmente.