Un procedimiento conocido como la prueba de sangre oculta en
heces (FOBT, por sus siglas en inglés) detecta cantidades
invisibles de sangre en las heces, lo cual es una posible
señal de diversos trastornos, incluyendo el cáncer de colon.
La prueba no es dolorosa y se puede hacer en casa o en un
consultorio médico junto con un examen rectal. Utilizando un
aplicador se unta una muestra de heces en una tarjeta
químicamente tratada, la cual será médicamente examinada en
un laboratorio en busca de evidencia de sangre. Si se
confirma la presencia de sangre en las heces, se pueden
llevar a cabo pruebas más sofisticadas para encontrar la
fuente del sangrado.
Algunas otras opciones incluyen la sigmoidoscopia y la
colonoscopia. El primer examen utiliza un instrumento con
luz conocido como sigmoidoscopio para encontrar crecimientos
precancerosos o cancerosos en el recto y colon inferior. El
segundo examen utiliza un instrumento con luz conocido como
colonoscopio para encontrar crecimientos precancerosos o
cancerosos por todo el colon, incluyendo la parte superior.