Bajo el microscopio el tejido canceroso se caracteriza por
su distintiva apariencia. Entre las características que el
médico busca están: un gran número de células de forma
irregular, dividiéndose, la variación en el tamaño y la
forma nuclear, la variación en el tamaño y la forma de la
célula, la pérdida de las características especializadas de
la célula, la pérdida de la organización normal del tejido y
un límite externo mal definido del tumor.