Los científicos utilizan una variedad de nombres técnicos
para distinguir los muchos diferentes tipos de carcinomas,
sarcomas, linfomas y leucemias. En general, estos nombres
son creados utilizando diferentes prefijos latinos que
corresponden a la ubicación en donde el cáncer empezó su
crecimiento descontrolado. Por ejemplo, el prefijo "osteo"
significa hueso, por lo que un cáncer que se origina en el
hueso se conoce como un osteosarcoma. Similarmente, el
prefijo "adeno" significa glándula, por lo que un cáncer de
células glandulares se conoce como adenocarcinoma--por
ejemplo, un adenocarcinoma del seno.