Las substancias químicas (por
ejemplo, las que provienen del fumar), la radiación, los
virus y la herencia contribuyen, todos ellos, al desarrollo
del cáncer activando cambios en los genes de una célula. Las
substancias químicas y la radiación actúan dañando los
genes, los virus introducen sus propios genes dentro de las
células y la herencia transmite alteraciones en los genes
que hacen que la persona sea más susceptible al cáncer. Los
genes son instrucciones heredadas que residen dentro de los
cromosomas de una persona. Cada gen le instruye a una célula
cómo construir un producto específico--en la mayoría de los
casos, un tipo determinado de proteína. Los genes se alteran
o "mutan" de varias formas como parte del mecanismo mediante
el cual surge el cáncer.