El cáncer se origina por una
pérdida de control del crecimiento normal. En los tejidos
normales, las tasas de crecimiento de nuevas células y la
muerte de células viejas se mantienen en balance. En el caso
del cáncer, este balance se altera. Esta alteración puede
ocurrir como resultado de un crecimiento celular
descontrolado o de la pérdida de una habilidad de la célula
de someterse a suicidio celular mediante un proceso conocido
como "apoptosis". La apoptosis o "suicidio celular", es el
mecanismo mediante el cual las células viejas o dañadas
normalmente se autodestruyen.