Los oncogenes resultan de la mutación de protooncogenes. Los
oncogenes se asemejan a los protooncogenos en el sentido que
codifican la producción de proteínas involucradas en el
control del crecimiento. Sin embargo, los oncogenes
codifican versiones alteradas (o cantidades excesivas) de
estas proteínas de control del crecimiento, alterando de
esta manera el mecanismo de señalamiento del crecimiento de
las células.
Al producir versiones o cantidades anormales de proteínas de
control del crecimiento celular, los oncogenes hacen que el
mecanismo de señalamiento del crecimiento de la célula se
vuelva hiperactivo. Para explicar esto, usemos una simple
metáfora, el mecanismo de control del crecimiento es como el
pedal de gasolina (acelerador) de un automóvil. Entre más
activo esté el mecanismo, más rápido se dividen y crecen las
células. La presencia de un oncogen es como tener el
acelerador pegado al piso del auto, causando que las células
crezcan y se dividan continuamente. Una célula cancerosa
puede contener uno o más oncogenes, lo cual significa que
uno o más componentes en este mecanismo serán anormales.