Los
resultados de los estudios sobre el uso de la medicina
complementaria y alternativa son contradictorios. En un estudio
a gran escala, publicado el 11 de noviembre de 1998, en la
Revista de la Asociación Médica Estadounidense [2] se determinó
que el uso de la medicina complementaria y alternativa por parte
del público en general aumentó de 33,8%, en 1990, a 42,1%, en
1997. Sin embargo, un análisis de los datos de 1999 publicados
en la Encuesta Nacional de Entrevista sobre Salud indicó que
solo 28,9% de los adultos estadounidenses (de 18 años de edad y
más) habían usado al menos un tratamiento de medicina
complementaria y alternativa el año anterior. Estos resultados
se publicaron en la revista Medical Care en 2002.[3]
Se
han llevado a cabo varias encuestas con un número reducido de
pacientes de cáncer sobre el uso de la medicina complementaria y
alternativa. En un estudio publicado en el número de febrero de
2000 de la revista Cancer [4] se informó que 37% de 46 pacientes
con cáncer de próstata usaron uno o más tratamientos de medicina
complementaria y alternativa, como parte de su tratamiento
contra el cáncer. Estos tratamientos comprendieron remedios
herbarios, vitaminas y dietas especiales.
En el
número de julio de 2000 de la Revista de Oncología Clínica se
publicó un estudio de mayor envergadura sobre el uso de la
medicina complementaria y alternativa en pacientes con
diferentes tipos de cáncer.[5] En este estudio se determinó que
69% de 453 pacientes con cáncer habían usado al menos un
tratamiento de medicina complementaria y alternativa como parte
de su tratamiento contra el cáncer. En diciembre de 2002, en un
artículo recapitulativo publicado en Seminars in Oncology se
incluye información adicional sobre el uso de la medicina
complementaria y alternativa entre los pacientes con cáncer.[6]